Etiquetado: Represión policial

Solidaridad con la lucha contra el muro de #Murcia #Alasvías

La Asamblea de Gamonal quiere mostrar su apoyo a los vecinos y vecinas de Murcia en su lucha por conseguir que la llegada del AVE a su ciudad no les divida ni separe. Vecinos y vecinas que, valientemente, se han congregado día tras día a pesar de la represión de los antidisturbios, que en este país se dedican no sólo a eso, a reprimir, sino también a proteger a toda costa los proyectos multimillonarios encargados por las instituciones aunque sean rechazados por el pueblo.

Ningún muro debe separarnos; tenemos el derecho de vivir en territorios habitables, por más que se empeñen en hacer negocio a nuestra costa. Si las instituciones sirvieran al pueblo, le escucharían cuando protesta, pero en lugar de ello siempre tratan de dividirnos, calumniarnos y reprimirnos. Ahora bien, esa receta dictatorial no siempre funciona, y los murcianos y murcianas nos han refrescado la lección que nunca debimos olvidar: frente a la soberbia del poder, la lucha es el único camino.

Desde nuestro barrio os mandamos un fraternal saludo. Ni un paso atrás, debemos seguir organizadas y vigilantes. ¡Ánimo!

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La Asamblea de Gamonal informa: el #JuicioGamonal evidencia un burdo montaje policial

Publicamos este informe del Grupo de Apoyo a las personas encausadas de la Asamblea de Gamonal.

JUICIO POR LA LUCHA CONTRA EL BULEVAR DE GAMONAL

Análisis y conclusiones tras la declaración de los policías en sede judicial

 

El jueves pasado pudimos asistir a las declaraciones de algunos de los policías que efectuaron las detenciones de los chicos procesados por los incidentes acaecidos en Gamonal. La vista se había suspendido el día anterior porque el jefe de uno de los grupos de policías había relatado como habían recibido información y descripciones de agentes de paisano, y que éstas habían sido claves para efectuar las detenciones de varias personas. Se tratarían de unas comunicaciones que podrían ser relevantes en la defensa de los acusados y de las que se desconocía su existencia.

 

El juez suspendió la vista hasta que se pudiera acreditar  la existencia de las grabaciones con estas comunicaciones. El Cuerpo Nacional de Policía respondió que no tenía ningún tipo de prueba. Sin embargo, según lo testificado por este inspector, sí que se produjo dicha comunicación entre agentes uniformados y de paisano. Por lo tanto resulta muy sospechoso que una prueba que podría resultar clave en la absolución de los procesados, “casualmente”, ahora no aparece. Al no acreditarse la existencia de dicha prueba, el juicio se reanudó con la declaración de éste y otros policías.

 

Podemos decir que las declaraciones de estos agentes fueron un cúmulo de contradicciones y falsedades. Comenzaron una versión de su actuación en la que se aseguraba que habían detenido a una serie de personas que previamente habían atacado a la policía y provocado altercados. Para apuntalar su testimonio simplemente describen lo difícil que es su trabajo, o bien se arrogan la veracidad de sus versiones dado que como autoridades tienen más credibilidad que otros que no son agentes del orden. Y el resto del mundo debemos creerles. Ante las preguntas de la fiscalía los policías aparentan seguridad, relatan de forma breve como realizan las detenciones y justifican sus intervenciones con bastante aplomo.

 

El problema para estos policías comienza cuando desde la defensa se confronta su relato con  pruebas documentales como fotos, horarios, testigos presenciales y sobre todo el vídeo aportado por TVE. Como ejemplos enumeramos algunas de las contradicciones y mentiras que afloran durante esta sesión:

 

1.-Los policías habían justificado su intervención y las posteriores detenciones porque en la confluencia de C/ Vitoria y C/ Fco. Grandmontagne había una barricada desde la que varios jóvenes les arrojan piedras. Al visionar las imágenes grabadas  por TVE en el lugar y en los instantes previos a la detención, descubrimos que ni los chavales ni la barricada  aparecen por ningún lado.

 

2.- Igualmente, a esa hora los policías describen la C/ Vitoria como el escenario de fuertes enfrentamientos que obliga a los grupos de antidisturbios a actuar. De nuevo las imágenes de televisión contradicen el relato policial al mostrar una calle llena de  gente paseando, de personas  haciendo fotos a los bomberos, de curiosos que sacan fotos de desperfectos y algún resto humeante que son el resultado cierto de unos altercados que han tenido lugar varias horas antes.

 

3.- Al igual que harán más tarde testigos presenciales, estas y otras imágenes desmienten el guión policial al mostrar una calle tranquila, con bares abiertos, con mucha gente en las aceras comentando los sucesos. Y lo más importante, en ningún momento se observan enfrentamientos o altercados que justifiquen las cargas y detenciones que unos instantes después se producen.

 

4.- El subinspector al mando de la carga en ese momento asegura que las  personas que son  detenidas forman parte de un grupo (que no aparece en ninguna imagen) y que les habían arrojado piedras y botellas desde una barricada (que tampoco existe en las pruebas audiovisuales). Asegura que en ningún momento pierde el contacto visual con los acusados hasta que los interceptan. Este agente es incapaz de reconocerse a sí mismo ni a los detenidos en la pantalla. Y de repente la seguridad demostrada al  justificar las detenciones se viene abajo cuando ni siquiera recuerda a uno de los detenidos que camina ayudado por muletas y que difícilmente puede atacar y huir a la carrera como está reflejado en su atestado. Incluso llega a cuestionar las imágenes de TVE cuando es incapaz de explicar la calma existente que en modo alguno justifican la carga contra las personas que en corros  charlan tranquilamente en las aceras.

 

5.- Cuando los antidisturbios inician la carga, muchas personas que hasta entonces estaban paradas tranquilamente salen corriendo en dirección contraria por temor a ser agredidos por los antidisturbios. La gente desconoce que corre  hacia otra dotación de policías que permanecía emboscada en una de las calle paralelas y es en ese momento en el que los efectivos cazan a varias personas que trataban de ponerse a salvo. Cuando se le pregunta al inspector por qué desarrollan esa estrategia envolvente para detener a gente en unos momentos de evidente calma, él niega haber planeado esa emboscada, ni siquiera reconoce coordinarse con el otro grupo. Y otra vez se reafirma en que actúa movido por el hecho de ser atacado con piedras por un grupo de jóvenes que no aparece ni en las imágenes ni en las declaraciones de los testigos presenciales. Todo ello desde esa barricada que nadie ve, por lo que se interpreta como imaginaria, al igual que el grupo juvenil agresor.

 

6.- El segundo policía en testificar estaba en el grupo que esperaba oculto y tiene como objetivo táctico cazar a las personas que huían de la carga iniciada en dirección contraria. A los pocos minutos de empezar a hablar ya contradice a su compañero. Confirma que ambos grupos acuerdan y coordinan esa emboscada, con el objetivo de detener alborotadores. Este segundo agente también afirma que los detenidos han cometido los delitos que se les imputan y la cosa adquiere tintes surrealistas cuando se constata con la ayuda de un plano la imposibilidad que este agente tiene para ver nada desde su posición, dado que los “supuestos delitos” tienen lugar en una calle paralela a la que él se encuentra, y entre ambas median manzanas de edificios de bastante altura.

 

Estos son algunos ejemplos, pero lo cierto es que hubo muchas más. Durante varias horas el relato de estos agentes resultaba grotesco. Choca continuamente con pruebas contundentes que sistemáticamente tumban una versión ficcionada de los hechos ocurridos aquel 10 de enero de 2014.

 

El clímax de esta jornada de juicio se alcanzó cuando el subinspector nos informó al tribunal y a los allí presentes sobre su trayectoria profesional. Concretamente este subinspector dijo  “que estuvo trece años destinado en el País Vasco, donde vio arder a Fernando Buesa y Jorge Díaz Elorza en un atentado terrorista y aseguró que jamás vio lo que pudo ver en la calle Vitoria de Gamonal”.  Este fragmento ha sido reproducido aisladamente en muchos medios de comunicación. Creemos que para darle una dimensión clara a este episodio, es necesario contextualizarlo en lo narrado anteriormente. Así, lo interpretamos como la reacción de una persona frustrada por verse atrapada en su propia red mentiras, acorralado durante horas por pruebas contundentes y qué decide jugar esta especie de “comodín del público” como baza a la desesperada.

 

Como ya hemos perdido la cuenta de los intentos de criminalizar el movimiento surgido en Gamonal, ya no nos sorprendemos, podríamos decir que a estas alturas nos provoca más hastío que enfado. Sabemos que desde el Ministerio de Interior o la subdelegación del gobierno no están dispuestos a innovar en sus discursos, pretendiendo retorcer una realidad tozuda. Recordemos como ya hace tres años los comunicados del Director de la policía y el ministro Jorge Fernández eran un continuo intento de criminalización de las personas detenidas y de todas aquellas que participaban en las movilizaciones. Un día nos convertían en grupos de kale borroka llegados del País Vasco. Al siguiente éramos una especie de guerrilla urbana venida desde ciudades de todo el país para hacer “turismo de altercado” en Burgos. Estamos convencidos de que la opinión pública dejó de “comprarles” ese discurso  hace mucho tiempo, ni para Gamonal ni para cualquiera de las múltiples y dignas luchas existentes.

 

Sin embargo este capítulo tiene unos componentes aún más mezquinos  por el lugar en el que se da. Resulta demasiado perverso cuando se entiende que el objetivo es persuadir emocionalmente al tribunal. Intentar por cualquier medio lograr una condena ejemplarizante, aunque se acredite sobradamente que estos chavales jamás participaron en aquellos hechos.

 

Un castigo que ha estado implícito en  el propio proceso judicial. Una condena que han cumplido sobradamente durante los tres últimos años de incertidumbre, de miedos, ansiedades, de medidas cautelares y temor a un futuro próximo que continuamente cancelaba los planes de 18 jóvenes.

 

Queda claro que lo que algunas personas entendemos por JUSTICIA está demasiado lejos de algunos  procesos y  actuaciones que no por estar amparadas por la ley dejan de ser injustos. Exigimos, una vez más, la absolución de los 12 jóvenes encausados, más aún teniendo en cuenta la farsa que han intentado montar los policías con sus testimonios.

 

Recordamos también este otro post en el que recogíamos el balance de la represión y la situación procesal de las personas encausadas.

#GamonalSigue : habla el grupo de apoyo a encausadas.

El pasado 15 de Enero, en el marco del II Aniversario de la lucha contra el bulevar, la Asamblea de Gamonal organizó un encuentro contra la represión en el CSR del barrio. En dicho acto intervinieron representantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras, el Movimiento Eleak por los derechos civiles y políticos y la Comisión Legal Sol. Para culminar la jornada, el grupo de apoyo a las personas encausadas de Gamonal abordó la represión sufrida en Enero de 2014, cómo han ido evolucionando los procesos penales y administrativos y la situación actual. Dejamos aquí un resumen de su intervención.

 

En cuanto al contexto, cabe recordar que a finales de 2013 muchos sociólogos, tertulianos y analistas se extrañaban de que con la situación social tan tensa no se produjera ningún estallido social. Eso fue lo que ocurrió en Gamonal, y hay varios factores que explican por qué sucedió en nuestro barrio (tradición de lucha y organización, corrupción local, caciquismo, percepción de las injusticias…).

En cuanto al debate sobre los “hechos violentos”, hay que destacar que los supuestos daños a bienes públicos son absolutamente mínimos comparados con el sobrecoste anual de la privatización del Hospital, por citar un ejemplo. Pero como del hospital no sale humo parece que no se producen daños de forma deliberada. También se insiste en que tras meses de protestas pacíficas y silencio mediático, la prensa, incluso internacional, acudió en cuanto se produjeron disturbios, y se volvió a retirar en cuanto acabaron. Deberíamos preocuparnos más por el tumor que padecemos en Burgos: los caciques locales y el Partido Popular, que perpetran un robo continuado a los bienes comunes, en lugar de fijarnos tanto en los contenedores quemados que son la consecuencia final de lo primero.

seguridad-ciudadana

Sobre la represión de aquellos días, aseguran que la mayoría de las personas detenidas ni siquiera participaban en las movilizaciones. Muchas estaban en la calle porque su curiosidad les impulsó a asomarse a ver qué sucedía; otras iban a trabajar; incluso algunas salieron a fumar de un restaurante. Confiaban en que si no habían participado en ningún modo, nada podía pasarles. Muchas personas, y sus familias, han sufrido especialmente por su incomprensión de todo lo sucedido. Hasta ese momento entendían que la policía protegía a los ciudadanos, que los medios de comunicación no mentían, y que los tribunales impartían justicia. Asumir lo que les había ocurrido fue algo muy duro.

Ese perfil de personas detenidas ha determinado la forma de actuar. En un primer momento se apoyó de manera muy cercana a las detenidas, y se les explicó cómo podía hacerse frente a su situación.

Se produjeron en total unas 50 detenciones, desde el viernes hasta el lunes fundamentalmente, aunque también hubo algunas posteriores. Alrededor de una decena eran menores de edad, cuyos procesos han sido archivados o sobreseídos en su mayoría. Con los dos últimos detenidos del sábado y el lunes cambió el patrón de actuación de la jueza, y envió a prisión preventiva a 6 de los detenidos, sin que su perfil fuera diferente al del resto. Entendemos que fue un giro destinado a intentar parar la revuelta por el miedo al encarcelamiento. Sin embargo, entre la gente del barrio y los apoyos recibidos se reunieron los 15.000 € necesarios para liberarlos al día siguiente. Hay que agradecer enormemente la amplia solidaridad recibida de otros lugares del estado.

Los procesos contra los menores de edad ya han finalizado. Se trataba de 13 casos, y llama especialmente la atención que fuese el propio fiscal de menores el que ordenara el archivo de 10 de estos casos, al no encontrar pruebas policiales suficientes para detenerlos y mucho menos procesarlos. Estas conclusiones de la fiscalía de menores venían a avalar nuestra posición y entendíamos que eran aplicables también a los mayores de edad. Por desgracia la fiscalía y la juez que instruye los casos de los mayores de edad no lo han entendido así.

El proceso judicial para los detenidos el viernes ha finalizado ya la fase de instrucción y se encuentra a la espera de apertura de juicio oral. Hay que destacar que se trata de 12 personas procesadas se enfrentan a 24.000 euros de fianza y dos años y medio de cárcel cada uno (cuatro casos fueron archivados).El proceso contra los detenidos el sábado continúa en fase de instrucción

Por otro lado, el Ayuntamiento, que en su día dijo que no se iba a personar como acusación particular, sí que reclama una serie de daños y exige cantidades exageradas en concepto de indemnizaciones. Esto ha complicado más aún algunos procedimientos, especialmente el de los cuatro chicos que continúan procesados por los hechos del lunes (dos se archivaron). Estos cuatro procesados hace unos meses alcanzaron un acuerdo con la fiscalía. Este acuerdo ha sido recientemente recurrido por el ayuntamiento de Burgos que veía insuficientes las cantidades y sanciones pactadas. Finalmente el juez ha anulado dicho acuerdo, por lo que habrá que esperar para saber si es posible alcanzar un nuevo acuerdo o si finalmente habrá que ir a juicio.

Todo esto se lo debemos a los grupos municipales del PP, Ciudadanos y PSOE, que votaron en un pleno a favor de estas reclamaciones.

Sobre los pactos hay que decir que encierran una perversidad, ya que no se basan en que las personas encausadas reconocen su culpa sino en la amenaza de peticiones superiores a los 2 años de prisión, lo que podría suponer su ingreso en caso de condena.

Por otro lado, sólo se abrió un proceso judicial contra los agentes policiales que cometieron agresiones y abusos contra un menor de edad. Tras una farsa de juicio, en el que el fiscal asumió la defensa de los agentes, fueron absueltos.

En cuanto a las sanciones administrativas, se produjeron 27 expedientes. Estas sanciones iban desde los 300 a los 3000 €. Con la ayuda de Legal Sol se han presentado alegaciones y recursos. Llama la atención el hecho de que la Subdelegación del Gobierno pidiera más personal para tramitar estos expedientes y evitar que prescribieran. Hay personas que han desistido de recurrir agotadas por los trámites, y otras que sí han llegado a la vía judicial. Se están produciendo algunas sentencias que anulan las sanciones, pero faltan todavía muchas.

Se recordó también cómo posteriormente la Asamblea Contra la Especulación de Burgos organizó numerosas protestas, y que varias personas están pendientes aún de resolver expedientes administrativos en los que se les reclaman cantidades económicas muy importantes. Se ha tratado de asesorarles y apoyarles, ya que en muchos casos también se trata de gente de nuestro barrio y por supuesto de luchas sociales plenamente legítimas.

A modo de reflexión, hay que entender también que las luchas tienen un coste. Y que aún quedan casi 30 personas procesadas por las protestas contra el bulevar. El barrio y la ciudad tienen que saberlo. Ellos, ellas, y sus familias necesitan nuestro apoyo. Hay que seguir brindándoselo.