Méndez Pozo al calabozo

Por Doris Gutiérrez para Atlántica XXII

La rebelión del barrio burgalés de Gamonal no solo abortó una obra impopular. También puso de manifiesto las obscenas relaciones entre el poder político, el económico y los medios de comunicación. En esa victoria de la ciudadanía, que mostró donde están los límites del poder, el gran derrotado fue el empresario Antonio Méndez Pozo, el constructor del bulevar previsto y dueño de una cadena de medios locales y regionales al servicio de sus negocios.

Infografía de la propiedad de los medios en el estado español 2012. Pincha para verlo completo.

Infografía de la propiedad de los medios en el estado español 2012. Pincha para verlo completo.

¿Quién manda aquí? – ‘Quien paga manda, como en cualquier otra empresa’. Así empezaba su intervención Ana Martín Quintano, periodista y miembro de Attac, en unas jornadas sobre Auditoría de los Medios de Comunicación celebradas en Madrid recientemente. Y continuaba diciendo que ‘ahora la información no sirve a los intereses de los lectores, sino a los intereses de sus dueños’. Desde la misma mesa llegaba un apunte: ‘Ojalá fuera así’ – decía Miguel Álvarez Peralta, profesor en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Castilla la Mancha, explicando que ‘en el caso de los medios públicos, quien paga no manda. Lo pagamos nosotros y no mandamos absolutamente nada’.

La realidad es que en el Estado español hay pocos medios de comunicación convencionales que sean verdaderamente independientes. Esto es, que no sean propiedad ni de un constructor, de un miembro de la nobleza, ni de magnates de las comunicaciones, ni de un banco o fondo de inversión, ni de un partido político o sindicato, ni de organizaciones vinculadas a la Iglesia católica. Algunos de estos escasos ejemplos son Diagonal, Gara o La marea.

Y en el ámbito de los medios de comunicación públicos, como se avanzaba, el panorama se presenta turbio. En noviembre asistimos en directo al cierre de Canal Nou después de 24 años de actividad, con la policía autonómica entrando en el estudio. Y en Madrid, el colectivo de trabajadores de la cadena autonómica TeleMadrid, se defiende de un despido colectivo de 829 personas que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha considerado ilegal. Ejemplos que responden, como apunta Miguel Álvarez Peralta, a ‘una operación paralela a la que viene sucediendo con sanidad o educación’, que consiste en ‘tomar el control de un servicio público’, degenerando totalmente el sentido de lo que debería ser una cadena pública, ‘convirtiéndolo en un panfleto político’, con el objetivo de hacer bajar la audiencia y arruinarlo económicamente para, posteriormente, cerrarlo o privatizarlo. Por la parte Catalana, Vicenç Navarro, corrobora esta visión denunciando en un artículo publicado recientemente en Público ‘la utilización de un medio público por una ideología concreta que aparece con abusiva claridad en los informativos’ refiriéndose a TV3, la televisión autonómica catalana.

El Diario de Burgos, más que un periódico

Viernes 17 de enero. Concentración en el Ayuntamiento. (Foto: Doris Gutiérrez)

Viernes 17 de enero. Concentración en el Ayuntamiento. (Foto: Doris Gutiérrez

En este contexto nos encontramos con la figura de Antonio Miguel Méndez Pozo, constructor y empresario de medios, que cuenta con un holding de empresas de 62 sociedades, de las que 12 son de comunicación. Es el único propietario de Promecal, el grupo de comunicación que gestiona en su totalidad Navarra Televisión, varias frecuencias de radio de la mano de Onda Cero y Vive! Radio, una radio fórmula con presencia en las 9 provincias de la región, así como numerosas cabeceras de prensa: La Tribuna De Albacete, Diario de Ávila, Diario de Burgos, La Tribuna de Ciudad Real, La Tribuna de Cuenca, Diario Palentino, El Adelantado de Segovia, La Tribuna de Toledo y El Día de Valladolid.

Por otro lado, Méndez Pozo es propietario, a través de Promecal, del 50% de las acciones de Radio Televisión de Castilla y León. El otro 50% pertenece a Edigrup producciones S.A, del que José Luis Ulibarri Comenzana es el socio mayoritario. De forma que la televisión pública de Castilla y León es, en realidad, privada subvencionada. Y, en su mayoría, corre a cargo de Méndez Pozo, el primer constructor condenado por corrupción política en España por el Caso de la construcción de Burgos, y Ulibarri, constructor imputado en la trama Gürtel y ‘condenado a pagar 8,6 millones de euros más los intereses por un proyecto urbanístico en Xilxes’, según se publica en El País.

En la parte de cómo llegó Méndez Pozo a hacerse con el control de la Radio Televisión de Castilla y León tampoco falta miga. Según se publica en Canal54.es, Méndez Pozo ‘llevaba más de 10 años emitiendo de forma pirata’, a través de Burgos Cable Televisión, que después pasó a llamarse Canal 4. Esa experiencia, lejos de llevarle a los tribunales, le sirvió de aval para hacerse con el contrato de la única licencia de TDT que convocó la Junta de Castilla y León en su momento. Y así hasta hoy, cuando, según el dato aportado por el departamento de prensa de la Concejalía de Hacienda de la Junta de Castilla y León, la partida asignada al Contrato Programa con Radio Televisión de Castilla y León es de 18 millones de euros para 2014. Y eso sin contar los ingresos que recibe por publicidad…

Este control de los medios de comunicación convencionales por parte de Méndez Pozo en Castilla y León, unido a su gran poder empresarial le confiere una influencia incalculable. Sólo en el caso de Burgos, después de 125 años de andadura, El Diario de Burgos pudo con otros proyectos periodísticos alternativos en la ciudad como ‘Hay que saber todo lo de Burgos’ o ‘La palabra’. Y actualmente es el medio de comunicación convencional más influyente en la provincia. Según Oscar Revilla Diez, coordinador de Canal54.es desde 1993, ‘su peso no es total, pero casi’ y explica: ‘Para la gente, ya puede estar lloviendo a mares, que si el Diario de Burgos publica que hace un sol espléndido, la gente dice, bueno, a lo mejor no llueve tanto’, añadiendo que el nombre del periódico hace que, en ocasiones, se tome como un medio ‘oficial’ o ‘propiedad de la ciudad’ y por tanto aumente su influencia en cuanto a la credibilidad que se le otorga.

Pero la influencia del Diario de Burgos en la ciudad va más allá. Recientemente, el diario de ‘El jefe’, sobrenombre con el que también se conoce a Méndez Pozo, sacó a relucir unas posibles irregularidades en la factura de teléfono del concejal Eduardo Villanueva, que terminaron con su dimisión, a pesar de que no se pudo demostrar su culpabilidad. Como comenta Revilla Diez, ‘el Diario de Burgos funciona así, si tú no me das lo que te pido, esto es lo que te puede ocurrir. Y claro, Méndez Pozo (a quien también se conoce como ‘el coleccionista de cargos’) abarca todo: el Hospital de Burgos, la Fundación Atapuerca, los medios de comunicación, urbanizaciones…’ Así que sus blancos tanto pueden ser funcionarios, como políticos, empresarios o, como en el caso de Gamonal, los vecinos y vecinas del barrio.

La victoria de la información libre    

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Tuit hecho el 14 de Enero por Mario Tascón

La persona de buena voluntad que haya leído hasta aquí se puede sentir abatida ante esta información. Sin embargo, hay razones para la esperanza. El caso de Gamonal ha demostrado que la ciudadanía puede escapar a su influencia y puede construir una narrativa que sí se corresponda con sus intereses gracias a expansión de internet, los medios digitales, la conexión móvil y las redes sociales.

Y es que el caso de Gamonal es paradigmático. En una primera fase, como indica Antoni Gutiérrez, asesor de comunicación y consultor político, ‘El Diario de Burgos fue percibido como parte del problema’. Teniendo en cuenta que el diseño y la dirección de la obra del Bulevar había sido adjudicada a la empresa M.B.G. Ingeniería y Arquitectura SL, propiedad de Méndez Pozo, el Diario de Burgos siempre se había mostrado a favor del proyecto. Por eso, desde el principio, la protesta de Gamonal fue cubierta desde una óptica criminalizadora. El vecindario, perfectamente consciente de esta estrategia, cantaba en las calles ‘Méndez Pozo al calabozo’ o ‘Diario de Burgos, manipulación’. Y, en dos ocasiones, se manifestó en frente de las oficinas de Promecal para señalarlo.

Por otro lado, cuando la noticia de los primeros disturbios de Gamonal saltaba al ámbito nacional abriendo los telediarios, lo hacía desde un punto de vista interesadamente parcial. Sirva como ejemplo el dato aportado por Antonio Maestre en un artículo publicado en La marea, quien indicaba que en el informativo de las 15 horas del día 12 de enero de TVE, de los 3 minutos y 7 segundos que duraba la información sobre Gamonal, el espacio dedicado a la versión vecinal se limitaba a 5 segundos.

Pero mientras los medios convencionales hacían su papel, las personas libres de intereses intercambiaban mensajes a través de Whatsapp, blogs y redes sociales. En espacios en los que, como indica Revilla Diez, ‘nadie tiene más peso que nadie’ y donde ‘se da más valided a lo que te cuenta un amigo que un tercero. Sea quien sea el tercero’. Pero lo cierto es que, además, esos ‘terceros’, los medios de contrainformación de la ciudad, como Diario de Vurgos, y los medios convencionales alternativos a Diario de Burgos, como Canal54.es, estaban multiplicando por diez sus seguidores o el tráfico a sus páginas web.

De este modo, el día 12 por la noche el tema de Gamonal entraba dentro de los diez Trending Topic estatales con el Hashtag #Gamonal. Y ahí permanecería de forma casi ininterrumpida hasta el día 18 de enero por la noche, a través de #GamonalResiste, #EfectoGamonal #AlcaldeBurgosEP, #ConGamonal, #Burgos, Méndez Pozo o #GruposViolentosItinerantes, el hasthtag que se utilizó para contrarrestar la idea falsa transmitida por el Ministerio del Interior de que las personas que estaban provocando los disturbios de Gamonal provenían de fuera de la ciudad.

Y lo que es más, la solidaridad digital expresada en redes sociales, se trasladaba a las calles de otros muchos barrios, pueblos y ciudades que salieron a manifestarse para mostrar su apoyo al barrio de Gamonal. De manera que se trascendió al clickactivisim o sofactivism , conceptos que describen ese activismo que se puede hacer desde el sofá, clickando un ‘Me gusta’ en facebook o firmando una petición online. La solidaridad era real y física. Ni los medios de comunicación convencionales, con su manipulación de la información, ni las mentiras procedentes de las instituciones públicas, convencieron a la ciudadanía.

Según Victor Sampedro, catedrático de comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos, ‘en el caso de Gamonal, lo que no se ha dicho es que, quizás, por primera vez se ha desmantelado la conexión tóxica entre las élites políticas y las élites mediáticas locales’.

Así que será por eso que, como dice Manuel Castells, sociólogo experto en movimientos sociales, ‘si los políticos pudieran suprimir Internet, lo harían, pero ya es muy tarde’.  Porque sucede que ahora las personas libres de intereses también mandan.

Frecuencia del uso del Hashtag #gamonal el 14 de Enero.

Frecuencia del uso del Hashtag #gamonal el 14 de Enero.

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  1. Esther Bajo

    Si me permitís añadir algo a este estupendo artículo, los medios alternativos son, en efecto, los únicos que está expresándose en libertad y con veracidad, pero tienen sus propias limitaciones y complementan, pero no debieran sustituir a los medios de comunicación convencionales. Me explico: no debiéramos tirar la toalla respecto a éstos, sino reivindicar con fuerza que se regulen (dado que dan respuesta a un derecho constitucional que es básico para una democracia: la libertad de información) de modo que se haga imposible que sus propietarios puedan tener intereses cruzados con sus otras empresas y se fuerce su absoluta transparecia. Me permito citar el libro de José Luis Estrada “¡A la plaza!”: “Es esencial una auténtica revolución en los medios de comunicación, auténticas armas del poder corporativo en manos de despiadados grupos de presión. No obstante, he de romper una lanza por los miles de buenos y, tal vez ingenuos, profesionales del periodismo que, día a día y casi siempre de forma anónima, pelean, sufren y mueren por la libertad de expresión. El código deontológico y la cláusula de conciencia son armas imprescindibles para esta lucha que hay que conseguir, pero, ante todo, hay que comenzar a proteger a los ciudadanos de la manipulación y, para ello, hay que comenzar aplicando la transparencia informativa en casa. Es imprescindible que los medios de comunicación hagan públicas las cuentas de ingresos, detalladas, sobre todo en publicidad. Al menos en España, saldrían a la luz de inmediato enormes cantidades de dinero proveniente de la financiación en cubierta por parte de instituciones públicas, semipúblicas y privadas. También, y puesto que los medios de comunicación presumen de ser un servicio público (y eso deben ser), tendrán que publicar los intereses empresariales y el patrimonio de sus empresarios y directivos”.
    Y me permito añadir: http://clubdecabales.blogspot.com.es/2014/04/tiempo-de-pasion.html

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